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Por el agua


A veces no puedo con la soledad. Una vez creí domarla. Que nunca afectaría. Que sería parte de la vida. Pero aunque quisiera, a veces no puedo respirar.

Se me hace la vida como un juego de artistas. Como personas que solo quieren pasar. Caminar. Jugar de niños y luego despedazarse en una historia pasajera. Que pocos entienden. Que tal vez no deba ser entendida. Que no logro entender.

Flotando. Flotanto. Flotando. La palabra que huye con las lágrimas…   

Dónde


Lo difícil es tener paciencia. Esperar tranquilo porque algo pase tal cual lo quieres. Lo difícil es ser una persona fuera de época. Sentir que perteneces y que por algún motivo estás en este lugar…

No tengo la infancia que quiero. No tengo los padres que quiero. No soy el padre que quiero. No tengo los hijos que quiero. No tengo la mujer que quiero. No tengo el hogar que deseo. No tengo el trabajo que quiero…

No soy quien quiero…

Y aun así no logro desaparecer.

No sé cuánto más podré aguantar que todo suceda sin una pizca de felicidad.

No quiero este lugar.

No quiero estar en este lugar…  

El sistema


En el silencio del agujero negro (…) la estructura molecular de las cosas parece descomponerse para reagruparse después (pág. 16).

En realidad, no hay diferencia. Los actos poseen una elasticidad de la que los juicios éticos carecen (pág. 26).

‘Gomorra’. Roberto Saviano

Líquido


Líquido

(Ex Incertidumbre, 2008)

Salir y soltar un respiro por donde también ha entrado toda bacteria de cuerpos enfermos, pieles resecas, órganos gastados y deseos rotos.

Salir y soltar aquello que nos detiene en el tiempo de un planeta y en el espacio de una invención. Caminar y saltar. Tocar tus genes y vivir en otro mundo en instantes pequeños. Ser un surco de valle, una roca de río, ser un óvulo de ovulación. Engañar tus virtudes y creer que tu tristeza puede soñar.

Dar al sudor de tu piel un magneto de animal. Caminar en la desdicha misma, siendo patético y triunfador. Un noctámbulo de lugares desconocidos. Un perdedor, un grano de desierto infinito. Nada y cualquier cosa a la vez. Nada y todo en un mismo tiempo. Ser sólo lo que cabe en tu mente y en tu vida, nada más, nada menos que un insecto que en sólo un día recibe el sentido de la existencia.

Saltar y correr. Detener miradas y bellezas. Detener la cabeza de los ancianos e imaginar la vida de sus sueños. Detener la sonrisa de un bebé y entrar en sus miedos futuros, en las inseguridades de sus padres, en las infidelidades de sus abuelos, en los orgasmos de sus hijos futuros.

Ser el dueño. Ser quien tiene la vista más alta y la vara más dolorosa. Partir en tres cada pedazo de tu noche y permanecer en la dulzura de los ojos pintados y los labios mojados. Mascar cada piel que osa cruzar bajo tus ventanas. Oprimir a los de feo rostro. Asesinar a los que mal te hacen, pero luego darles la vida para suplir sus ansias y lavar tu entereza.

Ser una persona o un individuo. Un sujeto, un animal, un esclavo, un perdedor, un ganador, un inversionista, un pordiosero, un cura, un niño pobre, un nacionalista, un boxeador, un votante, un pederasta, un coronel, un enano de circo, un ejecutivo de ventas, un escritor o un transeúnte.

Ser una parte de la supresión terrenal. De la miseria humana y de las esperanzas. Ceñir y guiñar los ojos. Mirar al cielo y pretender ser libre y tranquilo. Llevar a tu mente a todos los que has dejado y no arrepentir ningún cometido. Ser un maldito ególatra y un cachorro de pieles suaves.

Correr y volar. Soltar tus genes por avenidas apestosas, por calles llenas de autos y malas historias. Vivir en la incertidumbre. Tener en derrumbe tu mente para descolocar el tiempo y el espacio. Dejar de pertenecer y pasar a ser uno de otro lado. De la oscuridad y de la luz. De tus antepasados y de quienes serán tus nietos.

Dar un toque de tus manos a una gota de lluvia y con ella hacer que un vagabundo bese a una princesa.

Soy

Por cada tropiezo dado;
por cada sentimiento desgarrado;
por cada lágrima derramada;
por cada sonrisa cercenada;
por cada esperanza perdida;
por cada súplica desatendida;
por cada mano tendida, despreciada;
por cada mirada esquivada;
por cada esputo recibido...
Ahora soy más, mucho más. Ahora lo soy todo. Ahora soy nada.

Haz como yo, mira los pájaros

Si dijese que no lo encuentro, cuando camino... Pero las razones de las abejas se me escapan, y la miel es dulce pero la cera...
Suelo mirar a los pájaros cuando se posan en las baldosas rotas para beber el agua de esos pequeños charcos, casi laguna para ellos. Andan a saltos, los gorriones. Me gustan. Las palomas se contonean, sin gracilidad alguna. Siento la lluvia. Despacio. A veces golpea con más intensidad. Hoy. Los sonidos ásperos elevan palabras sin sentido, hacia nadie, y sin embargo provocan lo innecesario. Aún no sé porqué.
Los árboles se convierten al amarillo, esa religión oficial tan extendida en los otoños cálidos. Suelo mirar con fijeza buscando un cromatismo negado a la mayoría no sé muy bien porqué. Sí, ¿pero qué importancia tiene? El agua no deja ser. El miedo más bien. El miedo al agua. Regueros de agua de lluvia por doquier. Hoy es ayer. Mañana no fue.
Llueve otra vez. Oigo cantar jazz.

Gotas. Hauki 21

Lluvias de dentro.
Apagados rumores.
Lentas heridas.

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