Miríadas de vuelos desalados convergen diversificándose ante ojos,
sin ver ave alguna cuyos donaires le pertenezcan.
Céntuplos de caídas estáticas dividen multiplicándose;
arriba, y con cifras entre sí,
y sobre sí:
con numerales permitidos en universos impidiendo discernir una galaxia.
Pero en nuestros espacios sé de ojos que verán, empero;
verán lo acá cercano -y a la vez lejano, sin embargo-:
sin comprenderse ante macrocósmicas visiones, aún.
Ante estos ojos hallo otro volar, y descubro:
los microcosmos por dentro inabarcables acallarán lo inménsuro distante.
sin ver ave alguna cuyos donaires le pertenezcan.
Céntuplos de caídas estáticas dividen multiplicándose;
arriba, y con cifras entre sí,
y sobre sí:
con numerales permitidos en universos impidiendo discernir una galaxia.
Pero en nuestros espacios sé de ojos que verán, empero;
verán lo acá cercano -y a la vez lejano, sin embargo-:
sin comprenderse ante macrocósmicas visiones, aún.
Ante estos ojos hallo otro volar, y descubro:
los microcosmos por dentro inabarcables acallarán lo inménsuro distante.



















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