Temor por perderte y volverte a ver,
cizaña tensa que jamás descansa siquiera cuando un olvido siempre tendrá memoria.
Temor ante la sorpresa y la indiferencia;
temor ante el paso y su fin donde los caminos recorridos se dicen aptos para ser regresos,
son crueles circunstancias.
Temor al ser bandido y verme junto a uno,
son crueles circunstancias que no calman la inseguridad de saberme vulnerable ante sucesos.
Entonces presagio una eternidad de goznes acicalando si no ¡aniquilo!
¡Aniquilaré, entonces!
para poder verte y perderte,
para poder olvidar y recordar las indiferencias de las sorpresas cuando voy y vengo sobre un mismo camino.
Temores,
¡aniquilaré, entones!
sólo temores.
Seré bandido y víctima de cuanto me quite o dé,
de cuantos temores descargue;
pero hasta perderlos,
hasta perder y volver a verlos resurgiendo sin temor.
cizaña tensa que jamás descansa siquiera cuando un olvido siempre tendrá memoria.
Temor ante la sorpresa y la indiferencia;
temor ante el paso y su fin donde los caminos recorridos se dicen aptos para ser regresos,
son crueles circunstancias.
Temor al ser bandido y verme junto a uno,
son crueles circunstancias que no calman la inseguridad de saberme vulnerable ante sucesos.
Entonces presagio una eternidad de goznes acicalando si no ¡aniquilo!
¡Aniquilaré, entonces!
para poder verte y perderte,
para poder olvidar y recordar las indiferencias de las sorpresas cuando voy y vengo sobre un mismo camino.
Temores,
¡aniquilaré, entones!
sólo temores.
Seré bandido y víctima de cuanto me quite o dé,
de cuantos temores descargue;
pero hasta perderlos,
hasta perder y volver a verlos resurgiendo sin temor.



















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