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Carcelario

Reuniendo divagaciones desde un rincón del mundo, no cabía el mundo en mí. Presentía, suponía que más no podía especular, y menos dudar. Presumía que ya preso, todo era más vulnerable a ser juzgado porque no había quien me coartase.
Libraba una, libraba dos dudas dentro de cualquier axioma irrefutable por vertebral, por columnático en un organismo verídico y viviente. Estaban libres las historias de quienes me habían ayudado a no caer acá, a no estar preso. Pero recordando a los que habían desmembrado la médula de mi cuerpo defensor, detestaba estas libertades.
En la celda, encerrado, lo último atrevido que restaba por hacerse era juzgar. Y había empezado por mí hasta realzar cada anécdota sobre imágenes, haciéndolas holográficas y envolventes. Pero ya esto había hartado todo elogio merecido, y di por sojuzgar al carcelero.
Nada respondió. Nada dijo. Miraba por detrás y por delante, alrededor. Ajustaba y preparaba la celda. Y llamaba a otros mientras le preguntaba si era justo que lo hiciera, si era necesario que nada diga acerca de mis conclusiones.
Yo ya nada me animaba a sugerir. Desconocía si los presentes precedían a los futuros porque en el porvenir se evocaban con título de recuerdos. Y hasta quizá los pasados sean de esta forma el futuro de quien jamás vuelva a tener libertad, de un perdido latir añejo y malformado dentro de su destino yerto. Quizá el pasado sea el futuro por el hecho de estar siempre recordándose.
Y seguía sin responder, sin decir nada. Sólo desprendía el gas hacia el suelo, y esperaba por el resto de mis dificultosas respiraciones.
Nada respondía. Nada decía. Miraba a través de la piel cubierta por la vestimenta, miraba el cese de todas mis extremidades nerviosas, de todo preguntar, toda explosión orgánica.

BlogDay2008

 Blog Day 2008

En el IV Día Internacional del Blog, queremos publicar nuestra propia recomendación de blogs, tal y como pide la iniciativa:

- EscritoresClub

Un blog de literatura donde diversos escritores escriben sobre literatura y nos regalan muestras de sus mejores obras.

- GaleriasPreciados.net

Curioso blog-tienda que homenajea los desaparecidos Grandes Almacenes de Galerías Preciados. Un gran surtido de productos y una selección de artículos sobre la historia del siglo XX en España. Muy curiosa la Galería de Imágenes.

- PoetasClub

Blog dedicado a la poesía que como EscritoresClub, permite a los propios escritores publicar sus opiniones y compartir sus obras con los lectores.

- El Rincón de la Imaginación

Esta bitácora trae una selección de curiosidades sobre el arte en general. La pintura, el comic, la literatura y las disciplinas artísticas más extrañas tienen aquí cabida.

- El Blog Verde

Cuando la ecología se está convirtiendo en la gran protagonista de la actualidad, un blog como éste era casi imprescindible. Aquí se encuentra la información más completa para preservar nuestro planeta,

Si queréis conocer en más detalle la iniciativa no olvidéis visitar la página oficial del evento en: http://www.blogday.org/es.htm. También podéis encontrar las recomendaciones de otros blogs es Technorati

MEDITACIÓN

Aplicación práctica de la práctica. Sus beneficios. (Parte I)

Todo lo que hemos visto hasta el momento son apéndices (concentración y visualización) de la meditación, aunque como ya hemos expresado, dichos ejercicios revisten también características de meditación. Esto se ha encarado de la manera antedicha a los efectos de que el meditador que se inicia pueda elegir libremente la técnica a utilizar entre todas las existentes. En síntesis, se trata de ahondar un tanto sobre las bases para comenzar una práctica seria e incorporarla al diario quehacer como parte de nuestra cotidianeidad.

¿Pero cómo veremos la influencia positiva de la meditación o de las prácticas que hemos aprendido, en nuestra vida diaria? Podremos apreciar, y más que nosotros mismos, las personas con las que nos relacionamos, en especial, en momentos o épocas de mayores problemas. Porque es precisamente en aquellos momentos en que podremos, casi sin advertirlo, expresar una extraña calma, hasta ahora ajena a nosotros, frente a las contingencias de la vida.

Nuestra mayor o menor facilidad para adaptarnos a estas prácticas e incorporarlas a nuestra vida dependerá de dos situaciones:

- cual sea nuestro estado anímico al momento en que decidamos iniciarnos en la meditación (si atravesamos un período de relativa tranquilidad o si por el contrario, nos acosan problemas que nos angustian y alteran nuestros nervios, desestabilizándonos anímicamente).

- y cual sea nuestra capacidad para poder de todas maneras, a pesar de todos los problemas que atravesamos, encarar el aprendizaje serio y responsable de la meditación, al entender que de no ser así estaremos perdiendo una oportunidad de lidiar con esos mismos problemas de una manera por completo distinta y que nos permita hacerlo manteniendo una calidad de vida superior.

Pero como todos ya sabemos, la razón y el sentimiento pertenecen a dos ámbitos diferentes y no siempre se ponen de acuerdo. Para el caso en que la persona que desea iniciarse en meditación atraviese un mal momento como los expuestos y que a su vez y a pesar de entender racionalmente la conveniencia de la inmediata iniciación de las prácticas, se vea imposibilitado emocionalmente por dificultades manifiestas en el manejo de sus problemas externos en ese mismo período, podrá renunciar temporariamente a la iniciación de sus prácticas. Aunque no se trate de la solución ideal, deberemos tener en cuenta que será una decisión más correcta que la de intentar hacer las cosas, sabiendo que no saldrán bien. Una retirada a tiempo nunca es una derrota, antes bien puede significar un acto inteligente no sólo para hacer cosas, sino hacerlas bien y en el momento adecuado.

El meditador que, de una manera u otra, haya logrado la experiencia mínima necesaria en sus prácticas y deba, posteriormente, afrontar situaciones de estrés debido a problemas externos de la vida, sabrá seguramente enfrentarlos con mayor objetividad y frialdad, sabiendo que las influencias negativas que éstos pudieran ejercer sobre su ánimo nunca aportarán solución a dichos problemas, pero sí, en muchas ocasiones afectarán su salud agregando un problema más a los ya existentes y le impedirán mantener la mente clara para valorar las situaciones y tomar las decisiones más acertadas que den solución a sus problemas o le permitan con ecuanimidad entender que éstos no la tienen. (Continuará...)

Rudy Spillman

http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com


SE DEJA EXPRESA CONSTANCIA QUE LOS CONSEJOS SUMINISTRADOS EN ESTE ARTÍCULO ESTÁN DESTINADOS AL PÚBLICO EN GENERAL Y DE NINGUNA MANERA EN FORMA INDIVIDUAL. CADA LECTOR ES ÚNICO Y ABSOLUTO RESPONSABLE DE SU DECISIÓN DE SEGUIR LOS MISMOS LUEGO DE VERIFICAR SU PROPIA SITUACIÓN Y ESTADO DE SALUD Y LA PREVIA CONSULTA CON EL PROFESIONAL FACULTATIVO.

El presente artículo contiene exclusivamente material informativo no debiendo ser interpretado como reemplazante de asesoramiento profesional alguno. Su contenido no presupone recomendación de tratamiento médico o alternativo de ninguna especie.

Cruel pretérito


En un camino nunca han de acabarse piedras y vientos y arenas y fuegos, menos brazas y mareas que sortear. Pero duelen las metas que no se vieron al horizonte. Y más duele aún creer que la historia tenía para ti más momentos de felicidad. Duele que de a poco cada luz se apague lenta y suave. Que ya nadie crezca contigo y los que lo hicieron ahora duermen bajo otros techos. Pero cómo había de saberlo en ese entonces. De haber adivinado hubiese elegido su largo pelo y ese amor lento que por mí construyó. Nunca hubiese sicariado nuestra inmortalidad. Y antes de eso debí pelear por lo que mío era y hoy creo que es. Han pasado más de los años que se pueden recordar. Y al destaparse el alma se descubre que ningún respiro se había agotado y todo aroma permanecía allí. Duele cuando el cuerpo se siente así. Duele aún más cuando la moral te fabrica como un adulto y grande. Y ahora pregunto en qué estaba pensando en esas noches y esos días de vertiginosa pena y desilusión. Ahora recrimino no haber contado con guía ni espirituales brújulas. Y creo que por algo recuerdo bien a los sensatos y los que se atrevieron a hablar. Pero ya incluso es tarde para recordarlos a ellos y recriminar a los mudos, más aún cuando a estos últimos los quiero.
Y otro montón más de arena que se debe acoplar a los pies. Todavía es risueño mi rostro imaginando estados de imaginaria felicidad. Veo imágenes de tiempo capturadas que no me pertenecen. E incluso me atrevo a decir que por derecho debieron ser mías. Pero en pretérito riguroso yo las dejé y en presente franco no son mías. Ella la que amaba en silencio no es mía. Ella la que creció sin mí no sabe si ser mía. Ella la que gestó su respiro no es mía y no la quiero mía. Él sí es mío. Y él es de los que nunca habló.
Creo nunca haber deseado transformar alguna gota del pasado. Pero hoy sin mucha convicción no sólo veo gotas, sino arroyos que debieron variar su curso. Cómo fue que pertenecí a tanto y ahora nada tengo. Tengo tan poco que incluso debo buscar algo nuevo.

Ella

Es como mirar y dejar que el aire se quede inmóvil a su alrededor. Hace que la atmósfera adquiera tintes de locura, impensables fuera de ella. Pero de una locura lúcida. Te invita a la ausencia. Y te dejas ir. Miras y te deleitas. Observas. La sinuosidad de las formas con que dibuja el cuerpo, tumbado, como a descompás. Sugerente, invitador, atrayente. Desde el imperio de unas piernas infinitas, moldeadas como a cincel, etéreas, marmóreas en su color y tersura, en una ángulo de cuarenta y cinco grados; la izquierda ligeramente sobre la otra, y ambas dirigidas hacia la derecha. Las caderas, terminándolas, y en su centro el Monte de Venus. Espesura que invita. Color de la tierra. Tenues sugerencias de lo que parece. Promesas. Lentitudes. Altares. Todo lo inmanente en él. La cara y la cruz. El principio y el fin. El alfa y la omega. La vida. El origen de la vida. De toda vida. De mi vida. La fascinación que asciende a base de una cintura que se cierra en torno a la unión, al centro, al eje alrededor del cual gira el cuerpo que eleva, mi centro gravitacional, el hecho sobre el cual hace que todo nazca y todo muera. Centro de centros. Y en su plano los senos. Hermosos. Suaves y esbeltos. Blancos y con un ligero color de ocre en su centro. Brillantes. Excelsos. Abiertos. Y la mirada sigue deslizándose, hacia el rostro, en un tobogán infinito que no acaba nunca. Que se detiene en el continuo repique antes del cuello. Eterno. Y ahí el mármol se hace pétreo. Locura de siglos. Círculo de espirales sin fin. Sin principio ni final, sin origen ni destino, sin ida ni retorno. El lugar donde quedarse. El lugar de todo comienzo. La locura perfecta. Pedestal de un óvalo clásico. Italiano. De puntales marrones que te observan con hondura, que te mutilan. Que hieren de tanto que entran. Que queman. Que destrozan. Ojos antiguos. Ojos serenos. Ojos. Y sobre el blanco de las sábanas, a modo de corona, negro el pelo. Desparramado. Azabache sobre satén. Negro sobre tonos de blanco.Todo lo que la mirada bebe no es sino el espejo de mi vida. La luz. Mi alma reflejada. El alma. Todas las almas. El lugar donde quiero vivir. El lugar donde quiero morir. El sitio. Mi hogar. Ella.
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El motor de nuestras vidas

(Relato basado en una historia real)

Recuerdo en una oportunidad, que una joven se encontraba entusiasmada en la compra de un vehículo. Acababa de obtener su registro de conducir. El coche tenía sus años pero estaba en muy buen estado y en el mismo precio de una simple motocicleta de la misma antigüedad. Esta última había sido su primera opción, pero los padres la habían disuadido de desistir por la peligrosidad del vehículo en sí. La verdad es que no había en el mercado automotriz, en aquel momento, automóvil que estuviese en tan buen estado y en tan bajo precio. Pero los familiares de la joven y ella misma intentaban hacer un doble negocio con los dueños, una joven pareja que ya había adquirido otro coche más moderno y estaban un poco urgidos del dinero.

Comenzaron las negociaciones y los potenciales compradores, que habían exigido en un principio la revisación del vehículo por parte de un mecánico, de pronto, ansiosos por concretar un mejor negocio, ofrecieron a los dueños cerrar la operación allí mismo, con todo el dinero en mano, pero con la condición de que aceptara reducir su precio en un 20%. La pareja sorprendida, titubeó. Se miraron, y sin descartar del todo la posibilidad le contestaron a los interesados que había otro comprador que debía contestarles en un par de horas y que preferían esperar. Los vendedores y potenciales compradores eran vecinos, por lo que intercambiaron números telefónicos y estos últimos pidieron a los primeros les contestaran a la brevedad. La joven regresó a su hogar con sus padres, convencidos los tres de que aquel otro comprador era "imaginario".

Transcurridas un poco más de tres horas, telefoneó la mujer, dueña del vehículo en cuestión, informando con alegría a la familia interesada, que el automóvil se acababa de vender a aquellos interesados de los cuales les habían hablado.

A la familia de la joven que había perdido aquel negocio, le invadió de pronto la sensación de haber perdido un "gran" negocio, quizás aún mayor de lo que habían pensado, sólo por ser angurrientos y querer comerse una torta mayor de la que les estaban regalando. Se trataba de una pequeña desgracia en el mundo de los pequeños e incipientes negocios que se prestaba a iniciar la joven. Las posibilidades de la compra de un coche se alejaban puesto que se precisaba bastante más dinero para poder acceder a una compra similar. La sensación de fracaso y frustración los invadió por un momento, cuando el padre y esposo les habló así a las mujeres:

- existe un motivo que no conocemos y por el cual a pesar de todas sus ventajas, la operación no se concretó. Deberemos esperar y si tenemos paciencia y nos concentramos en la idea, en algún momento nos llegará la información sobre cuál es el paraíso que se esconde detrás de esta pequeña desgracia. Porque siempre hay un beneficio escondido detrás de cada una de las cosas o situaciones que no salen como queremos. Pero no todos sabemos esperar, revisar y observar hasta que las señales precisas aparecen y justifican lo ocurrido. Al no estar suficientemente atentos, perdemos la información y entonces no quedamos enterados de la existencia de este proceso universal que se encuentra siempre a favor nuestro.

La hija y la mujer del hombre, ya conocían su forma de pensar y no le prestaron demasiada atención. Les quedó instalada dentro la misma sensación: haber perdido un gran negocio y brillante oportunidad por no saber actuar adecuadamente.

Por supuesto, esta sensación era completamente distinta a la que sentía el hombre.

Transcurrieron algunos meses y todos se olvidaron del vehículo perdido, el negocio mal llevado, y toda la situación había quedado atrás.

Los padres comenzaron a tener problemas económicos, a la hija le habían recortado considerablemente las horas de trabajo, por lo que vio su salario de pronto, sustancialmente reducido. Surgieron problemas de salud en la familia, que si bien no fueron graves, limitaron a todos los integrantes de la misma y les provocaron mayores gastos en una época en que su economía se encontraba debilitada.

Dicen que no hay mal que dure cien años, y así fue, porque al año y medio pudieron comenzar a recuperarse. Pero durante ese duro período, sólo el padre de una y marido de la otra, pudo advertir que de haber concretado aquella operación de compra, a pesar del buen precio, lo único que hubiesen logrado es almacenar mayores problemas a los que se avecinaban. Fue claro para el hombre, que cuando la época de vacas flacas llegó, aun un pequeño autito barato hubiese resultado una pesada carga, debido al dinero invertido que ya no poseían y necesitaban más que nunca, a lo que hubiesen debido sumar los gastos propios de todo automotor, y todo ello sin considerar que pudieran sufrir un accidente en el tránsito, teniendo que abandonarlo por no poder asumir la reparación del mismo.

Pero de todo esto, las mujeres no se enteraron.

Relato en apoyo de la teoría presentada en el libro: "El Paraíso Escondido detrás de Nuestras Desgracias – Autoayuda Autobiográfica", con descarga gratuita en: www.lulu.com.es

Rudy Spillman

http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com

Equilibra

A medida que desciendo dentro de la fogata iracunda entre yugos sidéricos, asciendo. Alzo cada mano para afianzar una rama contra mi sien, junto a la frente, y asciendo hacia la evaporación constante de aire revuelto holocausto.
A medida que desciendo, asciendo. Metros que cronometran minutos al ascender, son estampas para retener los deslizamientos. Registro tanto escalamientos como descensos (cuando no son uno). Sé de ellos y los empleo siempre antes de que los inicie, los dote de vida movilidad cuantiosa.
Cuando el sol declina otros astros y sigue reinando junto a la desaparición, ocurren singularidades. Me sé donador de mesura, de un régimen exhausto por ser su máxime rigor el justo medio. Me sé bajo y alto, desordenado y ordenado, determinador y determinante; equilibrado.
Entre la fogata y su humo me suspendo. Nada puede medirme sino con una regla de permanencia bajo razón de ecuanimidad para todo cosmos creado y en proceso. Nada me sostiene ni sostengo, aunque algo sea, equilibrado.
Y son esos momentos en los que al ver agua sé cuántos elementos húmedos contiene, aunque contenga una minoría seca. Y a la inversa, cuando veo sobre la superficie tantos objetos secos, mientras una semilla rinde el homenaje a su fruto con sabia alimentura entre tallos encubierta.
Lo sé. Sé de estos momentos hasta que la luna declina otros astros y oculta, reina. Y se presenta el sol rociando despiertes.
A medida que desciendo en el sol, asciendo. Me elevo hasta fuera de la atmósfera para sólo apreciar medidas desconsideradas, hasta sus límites.
A medida que asciendo y desciendo olvido mi punto de referencia para decirte cuán mucho, o cuán poco me interesa saberlo. O cuán equilibrado esté. Ya no mellan en mí registros de ningún tiempo y número, ya mido en finitud eterna.

Es y se hace


Éste es. El que piensa en la sangre que le une y en el aroma que de ella sale recordando un vacilante pasado. Una vergüenza material, histórica e irónica; una ironía y un motivo de burla. Éste es el. El que cuestiona los contenidos del cerebro y las propiedades de sus imágenes. Aquel molde casi exacto hecho con materiales de ego, de persistencia, de huídas; rociado con ira y algo de honor; nunca un sádico, mas no ingenuo.
Provoca el color y el sonido de la caja más tonta, el cubo y el plano de la evolución, un estruendo de desacuerdo con la creencia de la masa construida desde una ignorante y simple visión; desde una mala palabra y elaboración que se muestra indiferente a lo subjetivamente objetivo de las maravillas magnamente humanas que existen.
De todos modos busca participar porque oírse y ser oído le reportar los rollos de orgullo necesarios para la sobrevivencia y para la legitimación. Los busca y no se va porque es también elegante quedarse y saber pelear y no verse en el fondo de un foso.

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Ocaso. (Por los derroteros de la nada). VI

Y es que recuerdo la frase como un espantoso repique de campanas a muerto en mi cerebro, que me impide ver. Y ya no puedo. Me ha dejado el alma seca. Esos funestos sonidos, de una terribilidad que amargan, casi, como la muerte de un hijo. ¿Las recuerdas? No. Probablemente no. Con toda seguridad no. Tal vez recuerdes el sentido, pero no las palabras. “Sí, te he quitado de mí. Es que no quiero saber nada de ti. Solo deseo que me dejes en paz, que te olvides de mí para siempre. Piensa que me he ido para nunca volver, tal vez eso te ayude”.
Y mi respuesta. Salida o sacada de no sé dónde. Ni sé, aun, cómo pude, pero que no pudo ser otra sino la que fue. “Joder qué barbaridad. A mis palabras (que eran hermosas hasta lo inmarcesible, por bellas y sentidas), contestas así. Inimaginable. Así será. No te preocupes. Como si hubieses muerto”.
Ahora ya no queda ni puede ser nada. Solo vacío. Vacío y hastío. La ausencia de deseo, aprendido por la necesidad y su dardo mortal, me ha llevado a la ausencia de dolor. Y ya no quiero porque ya no puedo. Porque no hay. Porque no eres. Porque no estás. Porque no puedes ni podrás estar. Ya no existes. Estás muerta. Aunque tal vez siempre lo estuviste y no me quise dar cuenta.
Levanté las manos y no hallé nada. Levanté la mirada y no vi nada. Vacío. Vacío y hastío. La oscuridad densa en un cielo perlado de estrellas que no me hablaba. Los pedestales del recuerdo rotos, derribados por el absurdo. Y ahora que ya no queda sino la magia perdida, me paseo entre las puertas de los caminos, cerradas o entreabiertas, sin llaves, sin picaportes, como almas vacías de penas, sin ojos, yertas.
Diego Jurado Lara
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¿Por qué escribimos los que escribimos?


No sé dónde (y es que hay muchos pasillos en esto de la Literatura, o la Escritura), por razones que no vienen ahora al caso, aunque la verdad, y para ser sinceros, es que no me acuerdo de ellas (¡la memoria mía, que es una pena!), me vi obligado a plantearme el por qué de que los que escribimos lo hagamos. Creo que es una buena pregunta, con respuestas que por lo variopinto que en algunos he visto, podría ser interesante ver las de todos en alguna parte. Después de preguntarme por qué escribimos los que escribimos he llegado a la conclusión de que hay tantas respuestas como escritores (que no publicadores, que también, ni multivendedores, que también). ¿Para epatar? ¿Para llamar la atención? ¿Para crear belleza? ¿Para liberarnos de nuestros fantasmas? ¿Por necesidad? ¿Para mostrar nuestros mundos o el mundo como nosotros lo vemos?... Y después de darle vueltas y más vueltas llegué a la conclusión, y en ella sigo, de que no tengo ni idea.
Aunque si he de decir algo en ese sentido, me inclino a pensar que lo hacemos por un poco de todas ellas, porque cada uno es como es, es él y su circunstancia, y la de cada uno es completamente diferente a la de los demás. Yo creo que lo hago -y no me contradigo con la afirmación que acabo de hacer, de que no tengo ni idea- para crear belleza, para espantar mis fantasmas, para sacar mis mundos de dentro y para mostrar el mundo como yo lo veo; pero eso es lo que creo, porque realmente no lo sé, o no estoy seguro.
García Márquez decía que escribía para que sus amigos le quisieran un poco más. Un escritor es sensible, posee sensibilidad y quiere dar lo que lleva dentro a los demás (y aquí entran los que publican o quieren publicar), pero lo que desea de verdad es que los demás le correspondan, creo –y ahí entraría el deseo de publicar, de ser leído-.
Hasta hace poco no me preocupaba que nadie conociese lo que hacía, y si alguien me leyó fue porque se enteró por casualidad, y al gustarle lo que escribía me llevó a que lo leyese otro y otro más. Y ahora estoy aquí y no sé muy bien por qué, aunque tampoco me importa mucho. Lo que si tengo claro es que no me interesa el dinero y creo que tampoco si alguien me lee o no, creo, insisto, porque tampoco estoy seguro. Y es que no estoy seguro de casi nada.
Sólo sé que me gusta escribir y que lo hago por lo que he dicho anteriormente. Si me leen bien y si no, bien también. Yo leo, que me encanta, y escribo, que me encanta también. Pero cada uno es cada uno. Y espero que haya la mía y mil razones más, entre las cuales estará el dinero, que también está bien, ¡qué carajo! Pero de lo que no me cabe la menor duda es que no es malo luchar por los propios sueños. Aunque hay que tener cuidado para que esos sueños no se conviertan en obsesiones y acaben destruyéndote. Como me dijo en cierta ocasión mi buen amigo y buen escritor, Rudy Spillman, con respecto al proyecto de “Cuentos Solidarios”, en Lulu, y en relación a la calidad de los que escribimos, “cada uno es dueño de su ego” (o algo así –que me disculpe si no lo era-), y esa frase viene muy a cuento, creo, aunque.... A partir de ahí... ¿por qué escribimos lo que escribimos?

¿Arte con comida?

Esta claro que por mucho que parezca que esta todo inventado en el mundo del arte, siempre hay quien consigue sorprendernos imaginando una nueva forma de expresión.

En esta ocasión, le llega el turno a una disciplina artística bastante peculiar e imaginativa, consistente en la creación de obras de arte, utilizando como materia prima comida.

La verdad es que no parece el material más adecuado para expresarse artísticamente, pero está visto que en el arte, más que el medio, lo que importa es la capacidad de expresión e imaginación del artista.

Hoy, nuestro plato fuerte (nunca mejor dicho) es una demostración de pintura  rápida con los dedos, utilizando el almuerzo como improvisada pintura. El resultado final es espectacular.

Y como postre, como no pude ser de otra manera tras una comida copiosa, le llega el turno a un buen café. Nunca habréis visto prepara con tanto arte unos simples cafés con leche.

 

Publicado originalmente en El Rincón de la Imaginación

La desilusión


La desilusión

La desilusión es un sentimiento muy profundo que proviene de haber esperado algo con la esperanza y seguridad de recibirlo y luego sentir que no lo hemos obtenido. Cabe destacar que utilizamos la palabra "sentir" debido a que la sensación que se apodere de nosotros será suficiente para crear el sentimiento, aun en el caso que éste no coincidiera con la situación real. Por lo general, se trata de actitudes, cuando la desilusión es respecto del comportamiento de personas o animales. Sí, ¿porqué no?, también de animales. Las personas, a veces crean relaciones con sus animales domésticos como si de personas se tratara. Si adiestro a mi perro para que realice sus necesidades en el jardín y luego de haber aprendido, de pronto un buen día aparecen sus excrementos en el salón de la casa, pues ¡seguro que me sentiré desilusionado del animal! Y se lo reprocharé. Aunque quizás, en realidad, debiera desilusionarme de mí mismo por no haber resultado tan buen maestro como suponía. Pero la mea culpa es un tema aparte que solemos mantener bastante alejado de nosotros mismos por cuestiones de conveniencia personal.

Puede también tratarse de situaciones o lugares, en cuyo caso es impersonal. "Quedé desilusionado al visitar por vez primera una ciudad". Quiere decir que esperaba ver otra cosa. La desilusión se gesta respecto de la ciudad y no tiene que ver, por ejemplo, con el arquitecto que la diseñó (con la salvedad hecha en algún caso específico en que de ello se trate).

Es un sentimiento proveniente de anomalías de la personalidad, pues sólo quien acumula y deja crecer grandes expectativas en su interior podrá sentirse desilusionado respecto de algo o de alguien en su vida.

La gente suele vivir con sus pensamientos colocados en el pasado o en el futuro y pocas veces concentra su mente en el presente, en sus vivencias del día a día, pudiendo palpar cada hora y disfrutar de las experiencias de cada minuto. Su mente funciona como una poderosa máquina del tiempo que la lleva a todas partes excepto donde debe estar.

Cuando la mente nos lleva de paseo al futuro, empieza a crear expectativas y necesidades a través de los pensamientos. Pero todo futuro va acercándose a nosotros hasta convertirse en presente. Y si en ese momento las cosas no concuerdan con las creadas por nuestros pensamientos, nos sentiremos "desilusionados". La misma palabra lo dice: hemos tenido una "ilusión" sólo creada por nuestra mente. La pérdida de dicha "ilusión" nos trae un malestar similar al de haber perdido algo que ya poseíamos.

Si aprendemos a vivir cada uno de los minutos que continúa al anterior, en nuestras vidas, poco tiempo deberá transcurrir para que advirtamos que nada perdemos y nada ganamos en la vida. Tenemos lo que debemos tener. Todo se da como se debe dar. Es recién entonces que podremos crear ambiciones sustentadas en proyectos de acuerdo con nuestros genuinos deseos, pero nunca nos sentiremos desilusionados, pues sabremos comprender que los resultados de nuestras acciones no serán ni más ni menos que los que deban ser.

Rudy Spillman

http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com

Ha nacido PoetasClub, el blog donde la poesía es la única protagonista

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Hoy queremos anunciaros la aparición del primer blog que nace de la semilla de EscritoresClub. Se trata de PoetasClub, un blog que queremos dedicar exclusivamente a la poesía, ya que consideramos que este género literario bien lo merece.

En PoetasClub, seguiremos la misma línea marcada aquí, de forma que serán escritores independientes los que os ofrezcan sus obras y artículos sobre la poesía y la literatura. Queremos que el lector tenga la oportunidad de opinar y comentar las obras directamente con los propios autores.

Esto no significa que la poesía desaparezca de EscritoresClub. Aquí podréis seguir encontrando artículos y obras del género. Lo que realmente pretendemos es que aquellos lectores que busquen en la poesía su lectura favorita, cuente con un lugar privilegiado, dedicado a ella en cuerpo y alma.

Podéis encontrar nuestro blog hermano en:

http://www.poetasclub.com

Publicado originalmente en EscritoresClub

Aprendiendo a "visualizar" (Parte III)

Cambio de propiedades en el objeto visualizado

Hemos visto en la Parte I de este ejercicio, cómo aprender a ver en nuestro interior el objeto real que yace en el exterior. En la Parte II, aprendimos a ver en nuestro interior un objeto creado por nosotros, inexistente en nuestro exterior pero de existencia posible. Debe quedar claro que cuando hablamos de un objeto nos referimos a cualquier cosa, puede tratarse tanto de un ser animado como inanimado, siendo las características de su elección acordes a la etapa de aprendizaje del ejercicio que estemos desarrollando.

En esta Parte III, y última del ejercicio de visualización, realizaremos un retroceso parcial a la Parte I del mismo, al solo efecto de volver a ejercitar con una verdura o fruta similar a la de entonces, aunque el ejercicio será distinto.

Esta última parte y fundamental en el aprendizaje de la visualización reviste las características de un juego. Veamos. Primero, deberemos tomar el objeto en nuestras manos. Observaremos todos sus detalles físicos externos (los que se encuentran a la vista). Luego, al tacto tomaremos cuenta de su textura, suavidad, aspereza, tersura. Acercándolo a nosotros intentaremos percibir su olor, si es que posee alguno. Una vez captadas todas las características posibles del objeto a través de nuestros sentidos y durante el tiempo que nos haya requerido, lo abandonaremos cerrando nuestros ojos. Entonces intentaremos desplegar todas sus características y condiciones reales, creando una imagen interior del mismo e intentando que ésta sea idéntica a su original. Abriremos luego los ojos para corroborar o corregir detalles. Y así sucesivamente, hasta que consideremos que nuestra obra interior ha quedado respetablemente bien realizada.

Acto seguido, y considerando que para haber llegado hasta aquí hemos debido practicar lo suficiente, en reiteradas oportunidades a lo largo de los días, comenzaremos a cambiar de a poco las características del objeto imaginado. Nada mejor que un ejemplo para aclarar posibles dudas en esta última parte del ejercicio.

Supongamos que hemos elegido una manzana, roja, brillante, como objeto real en nuestro exterior. Hemos logrado con éxito, visualizarla en nuestro interior, en todos sus detalles. Ahora, en vez de abrir nuestros ojos y dar por terminado el ejercicio, empezaremos a cambiar el tamaño de nuestro objeto interior. De pronto nuestra manzana se verá del tamaño de una pelota de futbol, o aún mayor. Cambiaremos su color las veces que queramos; también su textura. Luego la reduciremos al tamaño de una pelota de tenis de mesa y luego al de una uva.

Nótese que a medida que avancemos con este ejercicio, nuestra mente adquirirá tal adiestramiento y agilidad, que nos permitirá pelar, rayar, disolver, deformar nuestra manzana a voluntad. Podremos otorgarle el tamaño de una casa e introducirnos dentro. En definitiva, la infinita e ilimitada creatividad de nuestra mente nos permitirá realizar en nuestro interior lo que deseemos.

Una vez que hayamos llegado a esta etapa, ya no necesitaremos manzanas ni ningún otro objeto real externo, excepto para los casos en que la meditación lo requiera (Existen técnicas de meditación basadas en la visualización de las diferentes partes de nuestro cuerpo y que por ello, para el caso de presentar dificultades imaginarse una parte del mismo, no tendremos más que observarla primero en nuestro organismo real). Nuestra mente estará ya preparada entonces para crear sus propios objetos e imágenes, no necesariamente basados en los conocimientos de nuestra realidad exterior.

El límite es nuestra mente y nuestra mente no tiene límites, puesto que se conecta con el Universo. Todo lo creado con nuestra mente será real, pero existente en una dimensión distinta a la conocida en nuestro entorno exterior físico. Todas las dimensiones de las diferentes realidades son energía cuya composición neutrónica varía. Pero todas conectan con las fuerzas del Universo. Energía pura que las alberga a todas. Incluyéndonos.

Rudy Spillman

http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com



SE DEJA EXPRESA CONSTANCIA QUE LOS CONSEJOS SUMINISTRADOS EN ESTE ARTÍCULO ESTÁN DESTINADOS AL PÚBLICO EN GENERAL Y DE NINGUNA MANERA EN FORMA INDIVIDUAL. CADA LECTOR ES ÚNICO Y ABSOLUTO RESPONSABLE DE SU DECISIÓN DE SEGUIR LOS MISMOS LUEGO DE VERIFICAR SU PROPIA SITUACIÓN Y ESTADO DE SALUD Y LA PREVIA CONSULTA CON EL PROFESIONAL FACULTATIVO.

El presente artículo contiene exclusivamente material informativo no debiendo ser interpretado como reemplazante de asesoramiento profesional alguno. Su contenido no presupone recomendación de tratamiento médico o alternativo de ninguna especie.

Si atravesara tu vidrio

ningún tiempo sería capaz de medir la regla de mi videncia universal; si no lo atravesase, cedería mientras estés ahí. Siempre que estés del otro lado, frente a mí se reflejarán elementos, espacios que puedo olvidar, siempre que estés del otro lado. Esperás.
Hasta que no estemos juntos no podré saber cuál es tu reflejo, qué refleja el vidrio desde tu lado. Al estar acá, apretujado contra esto, presionando para quebrar y deshacer lo que sólo multiplica, agoto y desgano esperanzas. Al estar allá, sabés qué hay en tu lado sin saber nada del mío, como yo. Al estar yo acá y vos allá, cada uno ve sobre el vidrio y a su través. Ve lo que está detrás de cada cual y enfrente, aunque ignorando los reflejos del otro.
Hasta que no pueda atravesar este mural de siluetas fantasmales, inexistentes por no mostrarse donde están, no podré interpretarte. No puedo comprender ni la fresca claridad de tu mirar dándose, entregándose a mí para desaparecer nuestros recuerdos débiles, faltos de la desesperación del uno por el otro. Aunque puedo observar que vos deseás lo mismo. Querés romper este vidrio tanto como yo, olvidarlo: querés atravesarlo.
Cuando atraviese el vidrio, vos no hagas lo mismo. (Es mi mayor confidencia cristalina, clara pero no espejal). Cuando hacia allá vaya, que vos allá me esperes. Que vos me contengas, alises cada arruga triste pliego jamás vuelto a extender, a ser llana meseta para recibir de tu labio un grito cercano. Y que repetir tus besos aclare la tez que se ha opacado, herrumbrado junto al moho de este vidrio inventado para explicarme –o explicarte- tu alejamiento. Porque allá te creo.
Te creo delante de mí, no atrás, perdida. Te creo en mi futuro, sin pasados de céspedes embaldosados con sirenas de cemento. Aunque suponga que este espejo sea un vidrio sabré que jamás veré ningún porvenir, no hay más tiempo para quien ha vivido y revivido los presentes a tu lado.
Yo aún les hablaré a los recuerdos. Los esperaré hablando contra una pared, un espejo que reanima mi memoria, mi tempestad.

La sana reaparición de una conferencia

Hace un par de días publiqué en este mismo medio el artículo titulado: "La izquierda lunática de Pilar Rahola", intentando explicar la desazón por mí sentida al ofrecer el "desaparecido" texto de la conferencia.

Gracias a la colaboración mostrada por la empatía de la escritora Francesca Verd, he podido recuperar el texto completo de la conferencia ofrecida en la ciudad de Washington por Pilar Rahola.

A continuación les dejo el enlace y, para evitar cualquier otro posible percance, también transcribo el texto completo de la citada conferencia.

¡Gracias Francesca!

http://www.atelierdefengshui.com/presentacion.htm

La izquierda lunática
No soy judía, estoy vinculada ideológicamente a la izquierda y soy periodista. ¿Por qué no soy antiisraelí, como la mayoría de mis colegas?

Conferencia Política de AIPAC, 2008.
Washington.

Buenos días.
Es un honor para mí, estar entre ustedes.
El título de mi conferencia es:
La izquierda lunática.

“Maten a ese cerdo infiel”. Con esa simple orden, enviada por un imán, la vida de un profesor francés, Robert Redeker, cambió para siempre el 19 de septiembre de 2006. Internet multiplicó la amenaza en decenas de webs islámicas, y la dirección de su casa, sus números de teléfono, los datos de sus hijos, fueron publicados. Desde ese día, toda su familia vive bajo protección policial, y ha tenido que abandonar su trabajo, su domicilio y cambiar de vida. Su crimen, haber escrito un artículo en el diario francés Le Figaro titulado: “What should the free world do while facing Islamist intimidation?”. En ese artículo, Redeker defendía la libertad de las democracias y alertaba del peligro del Islam radical. Y por defender la libertad de nuestra sociedad, ha perdido su propia libertad. En su reciente libro “Atrévete a vivir”, explica su vida en la clandestinidad. Una vida condenada al exilio interior, en su propio país. Por ejemplo, no ha podido anunciar la muerte súbita de su padre, por miedo a ser descubierto. Miembro de la revista de la elite de izquierdas “Le Temps Modernes”, fundada por J. P. Sastre, se ha visto abandonado por los líderes de izquierda franceses, que han atacado su crítica al Islam. Y así, como Salman Rushdie, como Talisma Nasreem, como Ayan Hirsi Ali, también Robert Redeker, ha descubierto que una parte de la izquierda europea está traicionando a la libertad. Él habla de los peligros del fascismo islámico, que amenaza, aterroriza, esclaviza y mata. Y sus compañeros de la izquierda, lo acusan de islamofobo y racista. Él denuncia la pasividad del mundo ante la esclavitud de la mujer, la ablación del clítoris, el uso de niños bombas, el fanatismo terrorista. Y sus compañeros de la izquierda, le acusan de no ser respetuoso con otras culturas. Él, como yo, como muchos, defiende un Islam libre de fanáticos, dictadores, terroristas y totalitarios. Y nuestros compañeros de la izquierda nos dejan solos ante esa defensa. Él asume, pues, la responsabilidad moral de defender la carta de derechos humanos, ante el acoso del islamismo radical, que es la nueva ideología totalitaria a la que se enfrenta el mundo. Y los compañeros de la izquierda, traicionan ese mismo compromiso moral. Es decir, estamos en un momento de la historia que exige una defensa firme de la libertad. La izquierda, tendría que liderar esa defensa. Y sin embargo, desgraciadamente, no está a la altura del momento histórico que vive la humanidad.

¿Por qué? ¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda europea de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifesta