Silencia el credo callando más y más.
Mayor silencio.
Silencian las creencias,
la sabiduría de que se es raíz de cuanto tallo se sepa diciéndome que hable.
Silencios tormentosos,
de batallas y remansos: silencios que no huyen.
¡Silencio!, digo, las palabras no son para luego de dichas silenciadas.
Son de césped, de aluvión, de permiso.
Son secas cuando marean y húmedas cuando silban.
Son palabras, y no silencian lo dicho.
Perdona, silencio, la respuesta que canto.
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