Muerto cae el mirar sobre rellanos mudos;
muerto, cede un llano sin nada para mostrarte:
morís donde el monte punzón agujerea tu vista.
¡Muerta cae tu sombra!
Morís, ya nada se te demuestra revelando;
morís cuando ya nada falta para serte.
Dentro, lo por fuera intacto;
entre las enramadas de un bosque perdido no faltás:
dentro, eres rama de un árbol.
Muerto, desapareciste;
moriste para ser llana continuidad:
moriste en el río vertido desde el monte hacia los rellanos.
Fuera veo una rama,
fuera te veo danzando sobre aquellas aguas habladoras.





















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