“Mediante la práctica frecuente de cualquier actividad, no hacemos más que ejercitar nuestro dominio de voluntad. Sea una u otra la disciplina que nos interese, lo desarrollamos. Y si es que dejamos suspendida una actividad, nuestra perseverancia –capacidad de persistir con agrado o desagrado- quedará aprehendida. Esta resurgirá cuando una posible y próxima circunstancia la requiera.”
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