Se acerca
un cordón de pólvora líquida
hacia el monte
desde una rivera.
Se acercan
dos vertientes,
dos inquietantes cordones para inundar al débil calzado.
Mocasín, montaña intimidada,
se ha inclinado un delgado bombardéo húmedo soltando su ira,
colmándote,
reprochándote tu falla por desatado.
Pronto dejarás, mocasín,
de fingirte soberbio cuando dos cordones se te acerquen;
pronto dejarás, monte,
de demostrarte inalcanzable cuando dos vertientes te crucen.
Se acercaron,
se acordonaron inquietos en un mocasín, quizás;
en un monte, tal vez;
en un zapato, sí.
http://www.federicolaurenzana.blogspot.com



















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada